domingo, 14 de marzo de 2010

MATRIX = MADRE

La Matrix es la plantilla de luz que contiene todas las frecuencias electromagnéticas que conocemos: Hertziano, Infrarrojo, Luz Visible, Ultravioleta, Rayos X, Rayos Gamma y Punto Cero.

También se la llama La Rejilla, porque es una cuadrícula que contiene todos las formas de la Geometría Sagrada, el cubo, el tetraedro, el octaedro, el icosaedro y el dodecaedro. Todos juntos forman un entramado azul-violeta eléctrico, que emana como luz azul cuando el planeta es fotografiado desde el espacio.

Esta Matriz, contiene una frecuencia particular producida por el nivel de consciencia de la humanidad. A partir de ella y su substancia de energía, la mente humana crea todo cuanto existe como realidad en este planeta, desde una silla hasta el inspirador paisaje del atardecer.

Pero no sólo se encuentra "afuera" en el espacio que nosotros llamamos vacío que en realidad está lleno; también interpenetra todos los cuerpos y todas las estructuras.
Es el Espíritu silencioso que observa todos nuestros actos y pensamientos, es la única realidad posible de donde emergen las demás realidades.

Nuestra "aura" es en realidad parte de este campo morfogenético, unido al todo mayor a través de líneas invisibles de enrgía que salen desde nuestros órganos y se expanden infinitamente hacia todas las dimensiones del espacio. El aura es una red etérea que envuelve nuestro cuerpo físico y se delimita por la forma de un huevo. Se asemeja a una fina tela con trama y urdimbre, y allí está contenida la vitalidad de cada ser humano. En el diario vivir es muy fácil que se desgarre debido al stress, a la interacción emocional con otros y los pensamientos negativos que permitimos registrar en la mente. Por consiguiente el hombre pierde grandes cantidades de energía individual que van a verterse en la inmensidad de la Matrix, perdiendo vitalidad y longevidad. Por ello, muchas actitudes negativas de vida tratan de alimentarse con la energía de otros, puesto que se siente la pérdida en nuestro huevo personal. Nada de esto es necesario si comprendemos el acceso ilimitado que todos tenemos a esa fuente única de nutrición.
Cuanto mayor es la cantidad de luz electromagnética que puede contener nuestro cuerpo, más alta será nuestra vibración y mayor la capacidad de afectar la Matrix.

La estructura interna del huevo se compone de dos bandas: una interna y la capa externa que nos da sentido de separación de la totalidad. Tiene también un esqueleto energético, perfectamente descrito por la acupuntura en los canales que recorren el cuerpo humano, y tiene unas puertas mayores por donde el intercambio energético fluye en grandes cantidades; estas puertas son los 7 chakras mayores descritos en el Yoga y todas las Ciencias Hindúes. También tenemos un entramado de filamentos que son como una extensión del sistema nervioso simpático, tienen forma de 8, el mísmo símbolo del infinito, y esto da capacidad de distribución a las cargas energéticas. Nuestro canal central en la columna vertebral es el centro de esta figura en 8.



Cuando un individuo se "ilumina" o adquiere "Consciencia Cósmica", sucede en realidad una apertura y fusión total de todas las fibras de su red con las de la Matrix. Por ello la sensación es de total unidad con todas las cosas. Se percibe sólo Luz y Sonido, armonía celestial, y éxtasis emocional. La profundidad que se adquiere en Sabiduría y Compasión equivale a los metas más elevadas de cualquier credo o religión terrestre. La más perfecta obra de arte, el más exquisito poema musical, el amor más profundo que es posible sentir, están exaltados en esta fusión con la Matrix en su mayor expresión.

Este campo es siempre "virgen", es decir, contiene el potencial puro e inmanifestado de cualquier creación. Es de naturaleza femenina o Yin, puesto que se accede a él con total suavidad y equilibrio. Es el mediador entre Dios y los hombres, tal como la fígura de la Virgen concede los deseos a los feligreses, intermediando con el Padre. Nunca juzga los deseos, pero siempre está presta a ayudar y conceder cuanto se pide. Este es uno de los mayores secretos guardados por las religiones del mundo. Nos enseñan a rezar el rosario, o a invocar la figura femenina, madre de Dios, pero no nos explican que esto sólo tiene el propósito de equilibrar la mente para poder acceder al campo de la Matrix. Por esta razón la Matrix también es llamada "Frecuencia Madonna".

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